6 de agosto, otro aniversario de Hiroshima y Nagasaki.

por Emiliano Blanco El horror continúa encarnado, aunque cambiemos de siglo. No han podido, a lo largo de todo este territorio globalizado, plasmar su ideología bestial sin derramar sangre: cuerpos, derechos, identidades, historias, rostros, tierras… Gastando muchísimo presupuesto en despliegues represivos. Parece que la casta, embriagada de infamia y corrupción, nuevamente vuelve a sentenciar injusticia social. Le tienen miedo a un pueblo vivo que se junta para dar testimonio de que no está de acuerdo con lo que sucede. Todavía en democracia, el negocio de unos pocos se legisla con el (Leer más…)

«Hacer teatro es defender nuestra identidad»

por Mei Kisz Toda persona posee contradicciones. Por eso, si la voluntad lo permite, es posible encontrar puntos de contacto incluso con quienes nos ubicamos en las antípodas respecto de sus convicciones políticas. Puntera de acero, obra producida por la compañía El vacío fértil, parte de esa premisa para construir un espejo incómodo que obliga a mirar de frente las fisuras de una sociedad atravesada por el odio, la violencia y la intolerancia. La obra, que puede verse en Beckett Teatro los sábados a las 21 h, presenta a Daniela (Leer más…)

¡Cantamos! Cuando la voz se vuelve trinchera

por Lucía Pereyra En la Argentina de 2026, donde los decretos se anuncian como si fueran ráfagas y la cultura se convierte en un territorio en disputa, la comunidad coral decidió responder con aquello que mejor sabe hacer: cantar. No como gesto ornamental, sino como forma de resistencia. Como quien levanta la voz para no desaparecer. El viernes 7 de agosto, a las seis de la tarde, las escalinatas del Palacio Libertad —el edificio que hasta hace poco se conocía como CCK— serán el escenario de una performance multitudinaria bajo (Leer más…)

Mathapi: el sonido que abraza la memoria

por Emiliano Blanco En agosto, el Parque Los Andes cambia la respiración. Esta no es una metáfora: el aire se vuelve más denso, más antiguo, como si debajo del pasto —entre las raíces, bajo las baldosas, en la tierra que guarda la huella del Malón de la Paz— despertara algo que estaba esperando. Cada año sucede lo mismo. Y cada año, quienes llegan con sus sikuris dicen que no es casualidad. Que el viento reconoce el sonido. Que la ciudad, por un instante, recuerda que también es Abya Yala. Así (Leer más…)